Daidouji Miyu

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    Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Miér Ago 18, 2010 8:36 am



    El medio día había quedado atrás hacía suficiente tiempo como para que la luz resultara menos molesta a los sentidos, y diera a la vegetación intensas tonalidades de verde que daban la impresión de que aquel sector apartado del bosque, estaba mucho más vivo que el resto. La peculiar belleza sin duda embelesaba los sentidos de la mujer que esperaba con aire solemne, justo a la orilla de un rio de una belleza no menos peculiar, la suave corriente arrastraba sobre ella una densa niebla que impregnaba el sitio con misticismo.

    La solitaria silueta por fin levantó el rostro, que hasta ahora había contemplado con paciencia las suaves y caprichosas formas de la bruma, los ojos de la mujer brillaron con la luz acentuando el tono azul claro en su mirada, que permanecía fija en un punto en el horizonte, al parecer la vista del bosque era algo mucho mas interesante que intentar identificar si algún “débil” reiatsu se acercaba a la zona, era demasiado fácil de encontrar… los estudiantes no suelen tener control de su energía o sus emociones, pensaba la alta mujer casi con hastío.

    Lentamente, Hazuki Akane, maestra de la Academia de Artes Espirituales, dio un par de pasos hasta uno de los arboles más cercanos y despreocupadamente se recargó en él, dejando los brazos cruzados al frente. La cita estaba pactada justo a esa hora, y era un hecho que ella odiaba esperar, la joven alumna que desde ahora quedaría bajo su tutela tendría que apresurarse o seguramente aquel curso sería un verdadero martirio…






    Off Rol
    Bienvenida a la Academia ^u^, en esta tarea inicial debes narrar el porque alguno de tus maestros decidió que lo mejor sería que entrenarás con Akane, cómo te enteraste y cómo lo tomaste. Luego describe como llegas al momento de este primer encuentro.




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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Dai Miyu el Miér Ago 18, 2010 12:25 pm

    Abrió los ojos con sobresalto a la mitad de la madrugada. ¿Qué sueño fue ese que le hizo despertar tan agitada? Sólo tenía la memoria auditiva de un desgarrador grito cuyo tono y color parecían pertenecer a una jovencita. Su pecho se elevaba y descendía velozmente, era su respiración que no le ayudaba a mantener la calma. Se sentó despacio y se tomó unos segundos para contemplar el interior de su dormitorio, el cual estaba pintado a penas con las sombras y la tenue luz de la luna que se filtraba por una ventana entreabierta.

    —Una pesadilla —susurró aliviada y pasó la mano por su cara, como para ayudar a despejase.

    A penas el día anterior uno de sus profesores en la Academia le había dado la noticia.


    —Señorita Daidouji —comenzó calmadamente el anciano cuyos ojos eran a penas dos estrechas rendijas—. Le pedí quedarse al final de la clase porque debo informarle que varios profesores y yo, luego de haber visto sus grandes avances en todas las materias, hemos determinado que sus habilidades son excepcionales. Así que hemos decidido que en su caso, lo más apropiado es que reciba un entrenamiento especial que pondrá a prueba toda su capacidad y que definirá su destino en el Gotei…

    —¿Entrenamiento especial? —repitió ella, a penas asimilando la idea.

    —Es uno muy difícil… y muy peligroso, pero si lo aprueba, tenga por seguro que un lugar muy importante estará esperando por usted —agregó el maestro mientras miraba con firmeza a la joven. Luego puso su atención en los documentos que estaban sobre su escritorio—. Pero es libre de rehusarse…

    La estudiante no se dio la oportunidad de meditarlo, “un lugar muy importante” era todo lo que necesitaba oír.

    —Lo haré.



    Pero no se pudo negar que le preocupaba mucho. ¿Qué tan peligroso sería aquello? Se había ido a la cama sin obtener respuesta, y al final de cuentas aquel sueño la había inquietado aún más. No pudo conciliar el sueño el resto de la noche, giró y se acomodó sin resultado, incluso se fue a sentar a su estudio para inventariar trivialidades hasta que la sorprendió el alba y siguió despierta un poco más allá, pero la mala suerte le hizo quedarse dormida quién sabe cuándo. Estaba recargada contra la mesa, con la cara entre los brazos cuando abrió los ojos, sobresaltada una vez más, miró por la ventana y el sol ya estaba cayendo por el otro lado del cielo.

    —¡Maldición! —se incorporó enfadada y angustiada. Se apresuró a vestirse dejando de lado su calmada rutina, tomó su Zanpakutou, hacía poco tiempo materializada, y salió presurosa, azotando la puerta tras de sí.

    Se adentró en el bosque, un terreno que había aprendido a recorrer con gran facilidad durante el tiempo que vivió fuera del Seireitei, pero nunca había pisado este punto cardinal, éste era el opuesto de aquel que había conocido.

    “Maldición, voy a llegar tarde… ¿por qué me pasa esto si siempre soy puntual en las clases? Qué mal, qué mal…” se iba reprendiendo durante el camino, hasta que decidió usar una de las técnicas que le había valido el reconocimiento de sus profesores, debido a la destreza y rapidez con que le había dominado. “También para esto sirve el Shunpo”.

    Se desplazó hábilmente por entre los árboles sobre la ruta que la llevaría al sitio señalado, de pronto el aroma inconfundible del agua endulzó por un momento sus sentidos, quitándole un poco de presión. A lo lejos, una silueta humana recargada contra el tronco de un árbol le hizo detenerse y adoptar cautela. Recorrió los últimos metros caminando con calma, hasta que estuvo a una distancia prudente de aquella mujer cuya actitud emanaba por sí sola una sensación impresionante.

    —¿Hazuki sensei? —preguntó Miyu respetuosamente.



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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Jue Ago 19, 2010 10:23 am


    No hubo respuesta… un momento después la alta silueta se separó del tronco sin voltear a ver a la joven, pero se dirigió hacia ella con aire altivo, dando la impresión que la pasaría de largo sin notarla. Al llegar a su lado, Akane se detuvo para replicar con voz seca y golpeada.

    ― Hoy, haz perdido la oportunidad…

    Akane aún sin mirarla, retomó su camino hacia la Academia. La sensei jamás había esperado a alguien y en este caso no sería la excepción, la clase se daría por perdida.

    Sin hacer caso de las reacciones que la chica podría haber tenido, continuó su camino y cuando estuvo a unos diez metros de ella levantó la voz de manera impositiva y fuerte.

    ― Mañana deberás estar aquí desde el amanecer, yo vendré en algún momento.

    Y ahí estaba el castigo… de inmediato Akane desapareció con un impecable shunpo que la sacó del rango de visión.





    Off Rol
    Pues bueno… la primera es ser castigada xD. Narra cómo vives tu castigo, Akane llegará hasta el atardecer, así que debes describe hasta ese punto en sientes su reiatsu pero no la ves, tu describe la situación que creas conveniente ^u^. Durante el día puedes tener algún tipo de aventura con tu zampakutou o en el entorno si te ves obligada a alejarte un rato, o lo que se te ocurra. ^u^




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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Dai Miyu el Dom Ago 22, 2010 4:25 pm

    La mujer de soberbia actitud se acercó, pasando por el lado de Miyu como si ésta no estuviera allí, causando desconcierto en la estudiante; no sabía si algo en su llegada o su pregunta había sido erróneo. No obstante, trató de mostrar calma manteniendo la mirada al frente.

    ―Hoy, haz perdido la oportunidad… —fue la frase seca que escuchó por su costado.

    La joven abrió los ojos sorprendida mientras un frío recorría velozmente su cuerpo. Aquella simple frase la dejó helada por dos segundos y con cierta angustia giró para ver a Hazuki seguir su marcha. Miyu hizo el ademán de levantar la mano y separó los labios como para pedirle quedarse, pero ningún sonido salió de su garganta, obstruida por un nudo.

    ―Mañana deberás estar aquí desde el amanecer, yo vendré en algún momento —agregó la maestra a la distancia, para luego desaparecer de la vista en un parpadeo.

    Una perdida ráfaga de viento se coló entre los árboles para estrellarse contra Miyu, agitando su cabello suelto frente a su propio rostro, agregando dramatismo a la escena. La joven había quedado perpleja con la sentencia.

    “Hazuki sensei…” repitió en su interior, como si estuviera tatuándolo en su mente para no olvidar jamás que esa no era una mujer de juegos. Estaba consciente de su tardanza y definitivamente no estaba contenta, se sintió sumamente decepcionada consigo misma, y para con los profesores que le habían dado el voto de confianza. Cerró fuertemente los puños, marcando sus propias uñas en las palmas, giró con expresión ausente y entonces el caudal del río le saludó; ella sintió como si aquel murmullo del agua le sonriera, relajó el cuerpo y caminó hasta estar a pocos centímetros del borde, entonces se puso de rodillas y contempló su propio y danzante reflejo.

    —Llegué tarde —masculló.

    Tenía por costumbre siempre llegar puntual a todas partes, cumplir rígidamente cada horario, además de por obligación… por la necesidad de calmar el ansia que le daba no estar donde se le necesitara. Ésta vez no había sido una situación de emergencia, pero una vez en el pasado, su retraso le costó algo sumamente apreciado. En su reflejo al lado, casi pudo ver, imaginando, cómo se asomaba sobre su hombro el juvenil rostro de otra chica con resplandecientes cabellos dorados, que le sonreía. Miyu estiró la mano hasta tocar el agua y ambos reflejos se disolvieron.

    Tenía todo el día libre con permiso de los maestros en la Academia y luego de no haber obtenido la gracia de Hazuki Akane, no tenía nada más por hacer, aprovechó entonces para ir de vuelta a la zona poblada de ese distrito del Rukongai y simplemente vagó. Según su naturaleza nostálgica, la estudiante no podía evitar sonreír al darse cuenta de las cosas que había vivido cuando se exilió a sí misma del Seireitei. Veía a pequeños ladrones correr con su botín delante de ancianos rabiosos, y aunque no negaba la angustia o frustración que estos seres podían sentir, ella sólo les miraba divertida, del mismo modo que un humano común lo hace al mirar a los habitantes de un zoológico.

    Nunca se sintió como esta gente a pesar de haberlos tratado de cerca, primero, porque el origen de su existencia había sido en la Sociedad de las Almas y no en el mundo vivo, como la mayoría de la gente del Rukongai; y segundo, su orgullo de noble le hablaba a cada instante de esa distancia abismal entre sus formas de vivir y de concebir el honor y el poder. Y sin embargo, en aquellos tiempos de su estancia humilde entre ellos, sólo un par de personas con la chispa adecuada lograron prender el fuego de sus afectos, recordó a alguien en particular y ya que tenía todo un día de asueto, decidió cruzar al otro hemisferio del Rukongai para hacer una visita.

    Daidouji Miyu era la mejor estudiante de su clase, dominaba el Shunpo como los mejores guerreros, entre otras técnicas y poderes; tanto era su talento que a tres años de haber comenzado su instrucción ya estaba por graduarse, sólo debía pasar el entrenamiento de Hazuki. En comparación con otros esfuerzos, el camino de este día era a penas algo lúdico, luego de un rato se vio frente a una casucha conocida y anunció su llegada.

    —¡Miyu amiga… no has crecido nada! —luego de una breve y emotiva bienvenida, Hanako, le exclamó la clara observación. Esta chica había sido la primera con quien Miyu había cruzado palabras en ese desdeñable lugar, y no sólo eso, la estudiante le había salvado de ser la victima de un par depravados, descubriendo con su gesto los poderes espirituales que pujaban en su interior.

    —No te fijes en eso —respondió con la expresión de molestia que suelen provocar las amigas. Entonces fijó su atención en el bebé que la mujer sostenía en sus brazos—. Pero… veo que tú sí has crecido, ¿es tuyo?

    La mujer, que en efecto ahora se veía varios años mayor que Miyu, le sonrió y se acercó a ésta, imponiéndole sostener al crío a pesar de la reacción de espanto de la aspirante a Shinigami, quien no le veía gracia a esas pequeñas fabricas de baba y peste. Pero Hanako era terca, no le importó y apartó las manos de la criatura, negándole a Miyu la posibilidad de rechazar al pequeño ser, pero aún así, le sostuvo sólo con las manos, lejos de su cuerpo y sin borrar la mueca de horror.

    —Se parece mucho a Kyoshiro —dijo la madre con tono triste—. Tiene sus ojos y su mismo cabello rubio.

    Miyu miró esos rasgos, no era común ver a alguien con ese color de pelo por allí, y en su vida sólo había conocido a una persona cuyo cabello había sido tan brillante como el mismo sol… un sol que se apagó el día en que ambas murieron, una porque cambió de cuerpo y la otra al sepultar su alma en la tristeza.

    —¿Y dónde está él? —preguntó, temiendo la respuesta.

    —Murió —dijo Hanako ásperamente e hizo una pausa antes de continuar—. Salió en una expedición con otros hombres para buscar a una niña que se perdió en el bosque, se separaron, y un maldito Hollow lo encontró —explicó la mujer, mirando hacia abajo con clara y ruda expresión de querer contener el llanto. Miyu endureció el rostro, y la mujer prosiguió—. Los otros hombres no pudieron llegar a tiempo para ayudarlo —finalizó exhalando y recuperó a su bebé, volcando en él su contenido cariño.

    La joven no perdió mucho tiempo en preguntarse si otros hombres hubiesen podido ayudar al amante de su amiga, pero le quedó claro una vez más que el tiempo era esencial, ¿y si en cambio hubiese llegado un Shinigami…?

    La visita se extendió todo el día y la noche, tiempo en que compartieron lo que la vida les había traído en ese tiempo. Con el uniforme de la Academia luciendo impecable, Miyu salió de la casa antes de la salida del sol y sin vacilar se dirigió a toda marcha de nuevo a la orilla del río, donde vería a su instructora. “Kumiko…” su pensamiento se dirigió a alguien ausente desde hacía mucho tiempo, mientras veía entre temblorosos recuerdos cómo el cuerpo una bella jovencita yacía en medio de un charco de su propia sangre, “no volveré a llegar tarde…”, no se refería sólo a esta cita; apretó su fina mandíbula, decidida.

    Llegó al sitio del día anterior, esta vez justo cuando el sol comenzaba a asomarse por el horizonte. Se sentó, recargándose contra el mismo árbol donde Akane lo había hecho ayer y cerró los ojos, meditó; permaneció en ese estado durante horas, sin mover un dedo, hasta que de pronto, como si fuese el sutil toque de un dedo, el reiatsu de alguien en la cercanía le hizo abrir los ojos. Se puso en pie y sin moverse un centímetro, miró cautelosa alrededor.

    En su entorno sólo el verde y el café del bosque le encaraban. El paso del rio ocultaba los bajos sonidos, pero ella empleó sus otros sentidos para averiguar la identidad. Sonrió… lo que sentía era la misma energía que emanaba la mujer de impasible rostro que había conocido ayer.

    —Estoy lista, Hazuki sensei… —dijo tranquila, segura de estar siendo escuchada.



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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Miér Ago 25, 2010 9:13 am


    Esa tarde, el camino fue recorrido por Akane de manera pausada, sin ninguna prisa, extrañamente no tenia una hora establecida para la cita y no desaprovecharía esa rara ocasión. El paisaje en esa área del bosque, a su gusto, era uno de los más hermosos y pacíficos de la Sociedad de las Almas, y seguramente no estaba muy alejada de la verdad, solo el hecho de admirar inmensa variedad de tonos de verde que existían en el lugar, era simplemente fascinante.

    La suave voz de aquella chica fue la que la volvió a la realidad, la inmensa paz que había experimentado se esfumó con un suspiro… su vista volvió a enfocarse en la pequeña silueta que había visto la tarde anterior, “que aspecto más dulce…” pensaba Akane casi obsesivamente, y eso no era algo bueno, porque la llevaba a su segunda reflexión al respecto “¿podrá pelear?”.

    La shinigami se detuvo frente a la estudiante, bajando suficiente la cabeza como para verla a la cara, un ademán que acentuaba la notable diferencia de estatura. Había una leve duda en Akane, simplemente le parecía muy pequeña para que la hubieran enviado bajo su tutela… tal vez eso influyó para que el tono de su voz no sonara tan rudo como de costumbre.

    ― Y… ¿cual es el arte que dominas, Miyu chan?

    Sus ojos permanecieron sobre los de la chica, sin reparar demasiado en el hecho de que su ceño seguía fruncido con incomodidad mientras esperaba alguna respuesta.





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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Dai Miyu el Miér Ago 25, 2010 1:17 pm

    Por fin pudo distinguir su figura, la maestra había llegado a una cita sin hora fijada. Fueron varias horas, pero Miyu estaba satisfecha en haber estado a tiempo, eso era todo lo que importaba en ese breve instante; y si la prueba misma consistiera en esperar por días o meses, eso haría, le bastaba saber que había hecho lo que se le pidió.

    Esperó tranquila, inmutable, mientras Hazuki se acercaba a ella, e inevitable fue que la estudiante levantara el rostro para sostener la mirada que la mujer le había fijado.

    —Y… ¿cuál es el arte que dominas, Miyu chan? —fue el primer comentario que escuchó de su instructora, y muy abstracto pasó por la joven una duda que se traducía en “¿fue esta una pregunta personal?”

    “¿Miyu chan?” ¿Cuántas personas le habían dicho así? Ella era Daidouji Miyu, cabeza de su clan, uno de los más cercanos a la más Alta Nobleza… aunque luciese tan joven; pero por otra parte, no se sintió en posición de contradecir a quien ella sabía era superior en poder, justo allí. Entonces optó por ignorar el nombramiento.

    —El de ser una Shinigami… —trató de convencerle. Y agregó a su oración un atisbo de sonrisa al recordar que no por nada era la primera de la clase—. Estoy aquí porque los mejores en la Academia han coincidido en que no pueden enseñarme nada más. Y sólo usted es quien puede comprobar que así es —bajó la cabeza en señal de respeto y cierta sumisión—. Hazuki sensei, sea usted quien decida qué prueba necesito hacer para mostrarle mis habilidades.

    En ese momento, la voz grave y sensual de un hombre joven se escuchó en el interior de su mente.

    —¿Por qué le rindes pleitesía? —fue la forma masculina de su Zanpakutou, no tenía mucho tiempo de haberle conocido, pero Miyu ya sabía bien que a éste le gustaba ponerla en dilemas en los momentos de más seriedad.

    “Ahora no Nami, por favor”, pensó. Se incorporó y dio algunos pasos hacia atrás, fue como si temiese que el espíritu en su interior pudiese hacer algo imprudente si permanecía tan cerca de la instructora, quien le pareció que contaba con poca paciencia.

    —Puedo mostrarle el poder de mi Zanpakutou —comenzó a desenfundar para así tomar el control—. Hassei Midori Nami —susurró con actitud serena, y el arma cambió de forma, brillando con intenso tono azul, a la vez que nacía el tenue halo de niebla de su hoja.




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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Miér Ago 25, 2010 2:27 pm

    Que curioso resultaba aquello para la instructora… al responder, la pequeña tuvo un tono que intrigó aun más a la mujer, tantos años de experiencia tratando todo tipo de alumnos y ahora se sentía confundida por la “juventud” de una; la voz con un leve rasgo infantil pero tal determinación, casi arranca una sonrisa a la shinigami que debió contenerse por un segundo. Sabía bien que no era una niña, sabía bien quien era, pero su apariencia era otra.

    De pronto la chica se retiró tan abruptamente, que logró distraerla de aquellas divagaciones. El etéreo resplandor de su zampakutou, liberada con tal facilidad fue una prueba indispensable para continuar, muchos de los alumnos, aun no tenían ni siquiera contacto con sus espíritus, y esta pequeña al parecer ya dominaba la técnica shikai.

    ― Esta bien ― Su seriedad habitual parecía haber vuelto…

    Sus pasos la llevaron hasta la orilla del rio, mientras meditaba al respecto retirando su atención de la joven.

    Sin saber de donde había aparecido, una delgada y frágil silueta solo un poco más alta de Miyu, apareció detrás de ella de manera tan sutil, que para cuando podría haber sido notada ya empezaba a rodear a la pequeña con paso calmado sin dejar de mirarle.

    ― ¿Le tienes miedo?

    Su voz fue a penas un susurro, pero su mirada denotaba el increíble interés que tenia por la respuesta; ella se refería a si le temía a su zampakutou, aquel salto hacia atrás no sería un detalle que Akumu dejara pasar, el miedo le resultaba demasiado “delicioso”… Fue entonces cuando Akane, interrumpió con seriedad.

    ― Enséñame entonces. Quiero ver que hace tu zampakutou… veamos si en verdad tienes miedo… piénsalo bien antes de liberarla, joven Miyu, si es verdad que lo tienes, Akumu no te dejará ir…

    Terminó la frase al tiempo que giraba hacia ella, con semblante sereno y la convicción que le daba la verdad es sus palabras. El pequeño espíritu de la zampakutou se apartó de ella algunos pasos sin dejar de mirarla, con la misma intención ansiosa que lo haría un hollow.





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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Dai Miyu el Vie Ago 27, 2010 12:36 pm

    La estudiante extrajo el arma de su funda y se deleitó con el vibrar que ésta produjo al transformarse, ese color azul le había hipnotizado la primera vez y ahora no podía dejar de sentirse orgullosa de él. La bruma, tan densa en su entorno, danzaba y acariciaba la piel de su puño, recordándole que no estaba sola…

    ―Está bien ―concordó la maestra.

    En el pecho de Miyu, un palpitar más fuerte que los otros fue la muda respuesta de su cuerpo, al ver que su propuesta había sido aceptada. Siguió con la mirada a Hazuki, quien parecía haber encontrado algo más en qué poner su atención; pero en contraste, ella se puso en alerta, imaginando que esa falta de interés podía ser parte de la “prueba”. De pronto, una esbelta silueta apareció en su rango de visión.

    —¿Le tienes miedo? —le preguntó Akumu, para su sorpresa.

    No le había sentido hasta que estuvo tan cerca y cierta inseguridad nació en ella, tuvo que aceptar que no fue capaz de prever esa situación, ¿y si en vez de una pregunta, hubiese sido un ataque? Al fin de cuentas, su rostro se contrajo muy sutilmente al sentirse expuesta por las palabras de ese espíritu, las había sentido como la punzada de un alfiler y quedó absorta buscando la respuesta.

    ―Enséñame entonces. Quiero ver que hace tu zampakutou… veamos si en verdad tienes miedo… piénsalo bien antes de liberarla, joven Miyu, si es verdad que lo tienes, Akumu no te dejará ir… —le atrajo de nuevo la voz de Akane, y se concentró en ella, allí encontró la señal que daba comienzo a la última etapa de su instrucción.

    Miyu se centró en la interesada Akumu, creyó que ya tenía una pareja de entrenamiento.

    “¿Cuánta diferencia hay entre nosotras?”, se preguntó la joven. “¿Miedo?”, negarse que sentía un poco de recelo frente a la mancuerna de quien sabía le superaba en poder, no le sería de ayuda, al contrario; pero ¿miedo a su propia Zanpakutou? Ciertamente, Nami, ese joven arrogante de su interior le solía presionar para proceder contrario a su consciencia; mas, ¿podría ser que aún no hubiera identificado lo que le ponía ansiosa respecto a él… sería su arrebato?

    —Miyu —Midori, la voz de la razón, la otra cara de su Zanpakutou, intervino—, recuerda que Nami y yo, somos uno, tu poder… confía…

    Era esa dualidad lo que ponía en balance perfecto su interior, contradicciones que luego de sinuosos caminos terminaban en concordancias, el miedo no podría vivir por mucho tiempo en cuanto la confianza en sí brotara. Miyu sonrió de lado y con una mirada desafiante, recordó que no estaba sola, tal como se lo dijeron esas dos formas cuando les conoció; hasta ahora sólo Nami le visitaba, pero Midori le prometió volver más a menudo en cuanto tuviera pleno control de su poder, este día era la oportunidad para alcanzar esa meta.

    —Hazuki sensei —habló con firmeza hacia la profesora, pero sostenido la mirada en su acechante—, espero que el espectáculo sea de su agrado… aunque no pueda verlo —y emitió una sagaz y muy baja risita, jactándose—. Kiri no fukai —soltó sin más y su silueta desapareció al alejarse con un impecable Shunpo. En menos de cinco segundos todo el sitio se vio cubierto de una niebla muy húmeda y tan espesa que no era posible ver más allá de la nariz.

    La ejecutante se desplazó veloz entre la maleza y los árboles, intentando no ser un blanco fácil, tratando de burlar a Akumu y localizar el punto adecuado para atacarle. Las gotas en el aire le decían tan claro, como si fueran sus ojos, dónde se hallaba cada cosa, aún si ésta carecía de vida; se lanzó decidida…

    —¿Le tienes miedo? —se repitió la frase en su mente, un recuerdo provocador…

    ***

    —No tengas miedo Miyu Onee san —le había dicho Kumiko con su dulce voz y esa mirada que era imposible no adorar—. Volveremos antes de que alguien se dé cuenta. Anda ¿sí? —le había tratado de convencer durante semanas, al principio eran sugerencias inocuas, pero luego se convirtieron en insistentes invitaciones.

    La vida en la casa se había vuelto muy aburrida y restrictiva, sólo su mutua compañía y sus reuniones bajo las estrellas, evitaban que el lugar terminase siendo una bella jaula. Cometer la locura de pasar una tarde fuera del Seireitei, parecía entonces el remedio contra la truncante formalidad, pero… ¿el Rukongai? El sólo nombre de ese sitio era repelente para muchos nobles, y Miyu era sumamente sensible en ese asunto.

    —Está bien —aceptó al fin tras un largo suspiro—. Pero vayamos a un claro, no quiero que nadie se nos vaya a acercar para pedirnos unas monedas —fue su modo de indicar la repulsión hacia aquellos habitantes, sentimiento que no era compartido por su hermana menor, pero ésta le comprendía.

    Salieron a bordo de un rickshaw, acompañadas de sólo un improvisado conductor y un shinigami raso contratado como su salvaguardia, a quienes burlaron en una parada para alejarse solas al claro de bosque más cercano. Y aquella no hubiese dejado de ser una divertida expedición, un día de campo entre risas, de no ser por algo que su estilo de vida no les había dejado contemplar. La noche comenzaba a caer y era tiempo de regresar.

    —Cuando lleguemos a casa te haré un collar con la piedra que encontré, va a combinar con tu cabello —iba comentando la dulce chica de cabello tan dorado como el sol y con hermosos iris violeta. Miyu le sonrió cerrando los ojos.

    —¿Lo pasaste bien entonces? —le preguntó enseguida con una sonrisa.

    —¿Qué si lo pasé bien? —replicó la otra muy alegre—. Ya quiero que regresem… ¡ay!

    El camino era uno al que no estaban acostumbradas y las crecientes sombras de los árboles ocultaban las irregularidades del suelo, fue por ello que la menor de las hermanas cayó accidentalmente en un boquete, torciéndose gravemente el tobillo.

    —Espera Kumiko —resolvió Miyu muy preocupada—, iré por el rickshaw, seguramente Hibiki y Kotaro deben estar cerca buscándonos, iré por ellos… no te muevas, volveré pronto —fue lo último que le prometió.

    Cuando regresaba acompañada, la conocida voz de la joven rubia se convirtió en un espantoso alarido que desgarró el aire, invadiendo de temor a la que se acercaba. Sus pasos no fueron tan veloces como su compañía ni su angustiado pensamiento, al llegar, Kotaro ya se encontraba haciendo frente a un brutal ser de alargadas extremidades que escurrían un río de sangre por los dedos.

    —¡Kumiko! —grito la mayor desde sus entrañas, y sin importarle la lucha, corrió a abrazar a su hermana sin duda.

    —Miyu Onee san —susurró mientras su cuerpo se contraía por violentos espasmos, estaba gravemente herida.

    —¡Kumiko, Kumiko… lo siento, no debí dejarte! —su voz era una desesperada disculpa y el rostro se le había vuelto una mueca de angustia cubierto con las saladas lágrimas; la más pequeña comenzaba a parecer una dormida—. Te llevaré a casa, por favor… no cierres los ojos… —su voz se quebró.

    —Me… divertí mucho —con sus últimas fuerzas levantó la mano y acarició muy leve la mejilla humedecida—… Onee san… —entonces le cayó inerte.

    Spoiler:

    ***

    Su rostro era una estampa de decisión, levantó el arma y profirió:

    ¡Hidora no namida! —el corte apuntó fluidamente hacia la presencia que identificó. Una veloz y potente cortina de agua brotó hostilmente, portando en todo lo largo las dolorosas agujas de sal, cuyo único objetivo eran causar el mayor daño posible al oponente.

    Los remanentes del agua se escucharon golpear duramente contra el paisaje oculto por la niebla, así como el salpicar de aquella que había perdido fuerza luego de estrellar. Seguramente las agujas habían quedado clavadas en muchos cuerpos inertes, ¿habrían alcanzado también alguno móvil?

    ***

    —No lo pienses, actúa —recordó lo que le dijo Nami al conocerlo—… no te detengas a contemplar —ese era el tipo de motivación que él le daba, decisión, agresividad—… un guerrero vive para pelear…

    —Pero, debe haber más —le había contestado ella—. Un Shinigami salvó el alma de Kumiko de ser devorada… aún con su muerte —titubeaba—… la pelea no es todo el motivo…

    Y la voz de Nami cambió luego de un rato, así como su forma, era ya una hermosa y amable joven:

    —¿Por qué quieres ser una Shinigami?... ¿qué es lo que quieres lograr con eso? —le interrogó la chica, cuyo modo contrastaba con el de su forma viril—… las respuestas, están dentro, querida Miyu… piensa… no hay por qué temer, yo estaré contigo.


    ***

    —En este mundo ya no existe la razón por la que temería —dijo Miyu a quien esperaba prestara su escucha—, No tengo tiempo de temer, sólo vine aquí para convertirme en una Shinigami y luchar porque la gente viva lejos de ese sentimiento. Lo siento —sonrió confiada—… con Midori Nami como mi compañera… deberás buscar por otro lado… bella Akumu.


    ================================
    Offrol:
    Spoiler:

    Técnicas empleadas:

    Shikai: Kiri no fukai (Niebla profunda).

    Shikai: Hidora no namida (Lágrimas de la Hydra).


    Y una cosita más, ya se habrá notado que le quise poner historia al turno, agradeceré mucho si me puedes decir si es coherente o algo está fuera de lugar... me gustaría saber para trabajar mejor en mis ideas, de ser necesario. Tengo mucho que pulir y no me gustaría que a la mera hora me la pasara divagando. Por cierto, ¿ya estoy divagando?, espero que no. Ok, ciao. grin



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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Dom Ago 29, 2010 2:01 pm

    La densa niebla no tardó en invadir el sitio, fundiéndose con la levantada por la prístina corriente a su lado, simplemente se trataba de la misma esencia, una especie de bruma mística, extraña y sin duda hermosa.

    El semblante de Akumu, denotaba su naturaleza totalmente libre de emociones, no se había inmutado, aun cuando obviamente se sabía el blanco del ataque de la joven estudiante. Limitándose a sostener la mirada en la dirección en la que por ultima vez había visto a Miyu, hasta que la energía del ataque shikai de la pequeña la alertó del peligro, sin embargo esto no resulta problema para la zampakutou, que simplemente se limitó a desaparecer en medio de la densa nube de humo que dejaba tras de sí en cada ocasión.

    No hubo sonido… no hubo avisos… solo la tenue visión de Akane al mover los labios de manera casi imperceptible, y algo que la pequeña heredera de la casa Daidouji jamás habría imaginado, sucedió…

    Una voz que no tuvo sitio aparente, invadió el lugar…

    ― ¿Eso crees… o nee san…?

    La silueta de una frágil y dulce chica rubia se materializó justo frente a Miyu. Su angelical actitud no denotaba más que inmenso amor y simpatía, para acercarse aun más a ella como si fuera a abrazarla.

    ― ¡Te extrañé! ― Exclamó con tono dulce.

    Pero al instante en que las delicadas y blancas manos de la jovencita estuvieron cerca, se transformaron en inmensas garras que lanzaron dos feroces zarpazos hacia la estudiante, antes de desvanecerse. De nuevo la figura apareció detrás de ella, con la misma actitud en intensiones…

    ― O nee san… ¿me quieres?...

    Y de nuevo las garras… después de eso, aun tuvo otra ocasión la maliciosa zampakutou, de intentar herirla desde otra dirección… y luego se apartó lo suficiente para no ser considerada una amenaza, pero si para ser vista por Miyu. El fiel retrato de Kumiko yacía en el suelo, sentada, llorando de manera melancólica con ambas manos junto al rostro.

    ― Me siento muy sola, o nee san… Me dejaste…



    Off rol
    Spoiler:

    Yo lo veo todo perfecto Miyu chan, me encantan ese tipo de recursos, como el flashback, enriquece mucho la historia y además es algo que siempre se puede hacer. ^u^
    Y siéntete libre divagar, que para eso es el rol xD. Todo lo que se te ocurra, es bienvenido. ^u^





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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Dai Miyu el Lun Ago 30, 2010 7:32 pm

    “Desapareció”, Miyu notó la ausencia de Akumu gracias a su comunicación con la bruma. Se puso en alerta, sabía bien que éste no era un entrenamiento ordinario, “muy difícil y peligroso”, es como lo había descrito su profesor, ¿pero qué tanto?, ¿su vida estaría en juego? No quiso meditar en eso, simplemente puso en alerta los sentidos y se propuso pelear con toda su energía, toda su convicción; atacaría como si fuese un combate contra un enemigo real. “Es la Zanpakutou de Hazuki sensei… estará bien…”

    —¿Eso crees… o nee san…? —se escuchó una juvenil, tierna y familiar voz, que desconcertó a Miyu en el acto.

    La estudiante quedó perpleja al distinguir de quién se trataba, no era un sonido que hubiera podido olvidar. Bajó la guardia, en su rostro había una mirada incierta, dudosa; en su cuerpo, un ligero estremecimiento sacudía sus fibras. Y por esa vacilación, la bruma se desvaneció rápidamente, permitiendo de nuevo la visibilidad; las agujas de su ataque decoraban el paisaje como si fuesen blancas ramas que habían crecido de pronto, en los troncos de los árboles y en varios lugares del piso. Entonces apareció frente a Miyu, la imagen de su querida hermana muerta hacía años, idéntica a sus recuerdos.

    —¿K… Kumiko? —musitó confundida y se sintió quedar sin fuerza.

    La pequeña rubia se acercó con inocente actitud y Miyu aflojó el puño en torno a su Zanpakutou, dejándole caer a tierra sin desearlo. Un nudo bloqueó su garganta mientras dos danzantes gotas asomaban de sus ojos, instintivamente levantó los brazos cuando la pequeña hizo el ademán de abrazarla. La tenía muy, muy cerca, sólo debía cerrar los brazos para sentirla en su seno.

    ―¡Te extrañé! ―agregó la recién llegada, detonando el silencioso llanto de la aspirante a Shinigami, quien sintió en sus mejillas el profuso fluir de sus lágrimas, y cerró los ojos, abandonándose para sentirle.

    Entonces varias punzadas rasgaron sus costados, haciéndola mirar de nuevo, expresando en su rostro la sorpresa y el dolor que se extendía por su piel herida. Dio un salto hacia atrás, alejándose de la pequeña y se rodeó el torso con un brazo. Varios hilos de sangre comenzaron a escurrir por las líneas que las garras le habían dibujado diagonalmente a la altura de sus cotillas. Miyu no pudo evitar que su cara reflejara el sufrimiento por las profundas zanjas que habían desgarrado limpiamente, tela, piel y músculos; y no podía más estar allí, medio inclinada por las heridas. A su espalda, nuevamente se escuchó la cándida voz de aquella personita y giró a verla con recelo.

    ―O nee san… ¿me quieres?...

    —¿Q… qué…? —susurró dolorida—. ¿Quién… eres? —se le dificultaba hablar, no sabía hasta dónde habían penetrado las garras que sólo había podido sentir, el dolor era muy extenso como para identificar claramente el daño.

    En respuesta, la rubia volvió a lanzar los zarpazos, pero esta vez Miyu pudo evadirlos dando un salto mortal hacia atrás, con el cual recuperó su Zanpakutou al momento de que sus manos tocaron el suelo. Cayó de nuevo sobre sus pies y reunió fuerzas para apuntar a esa joven con el arma, pero no terminaba de entender lo que había pasado, sus brazos temblaban dudosos.

    —¡¿Qué eres tú…?! —exclamó enérgicamente—. ¡Tú no eres Kumiko! —se puso en guardia, flexionando un poco las piernas, llevando la Zanpakutou por encima de la cabeza y apuntado hacia la joven, mientras usaba el otro brazo como defensa.

    Su ropa comenzaba a empaparse de su sangre, pero le preocupaba conocer el por qué “su hermana” estaba allí, aunque pronto tuvo que reconocer que eso no era posible, y el haber sido atacada de esa forma lo corroboraba, sólo quería saber qué era eso en realidad.

    “¿Esto es obra de Akumu?... seguramente”, meditó. Enseguida otro ataque provino desde otro lugar, y se escuchó una ligera rasgadura de su ropa cuando se libró por unos milímetros, al dar un salto a la vez que giraba el cuerpo en el aire para colocarse detrás de la chica; mientras caía, soltó un veloz corte de espada de izquierda a derecha contra ella. En ese momento algo extraño ocurrió, vio a Akumu posarse a relativa distancia mientras la pequeña rubia estaba en el piso llorando.

    Y allí estaba Miyu, sangrando frente a esa niña tan parecida a su hermana: la que en un momento le hablaba como Kumiko lo hacía y en otro momento le atacaba. Su corazón se estrujó con sentimientos encontrados.

    ―Me siento muy sola, o nee san… Me dejaste… —le dijo la chica, quien cubría su rostro pero dejaba escuchar su triste llanto.

    Miyu apretó fuerte el puño alrededor de su Zanpakutou, así como el otro, y todas las fibras de su cuerpo se tensaron, su rostro también; aquellas palabras habían sido un golpe muy bajo. Se llenó de furia, así como de congoja. Siempre había creído que fue su culpa el que Kumiko muriera, y aquí estaba “su fantasma” para reclamárselo.

    —No… tú no eres ella —le dijo apretando los dientes. Miró furiosa hacia a Akumu—. ¡Tú, no manches más su recuerdo! —sabía que Kumiko no sería capaz de reclamarle, la conocía bien, la noble esencia de ésta le había mostrado hasta el último segundo de su vida, el amor que la pequeña le tenía; pero su propia culpa le pesaba, aunque no quisiese, esas palabras le habían mellado; su cuerpo se estremeció con furia.

    —Miyu. No seas ilusa —intervino Nami con tono impositivo, permitiéndole sólo oírlo—. Como guerrera no puedes darte el lujo de sufrir por esas tonterías. Nada de lo que hagas hoy afectará el pasado, y si no levantas tu espada ahora mismo… puedes morir.

    Ella frunció el entrecejo.

    —Lo sé… —susurró.

    —Sabes que esa cosa no es Kumiko —siguió diciendo el hombre con tono sereno y firme—. Acaba con esto antes de que te desmayes por toda la sangre que estás perdiendo.

    ¿Por qué le inquietaba Nami entonces?, porque ese chico, con su forma agresiva y directa de hablar, siempre le decía la verdad. Era quien, quitándole, le daba… lo tenía que reconocer. Miyu se sacudió las emociones y reunió toda su entereza, juntó coraje y miró hacia la Zanpakutou de su sensei.

    —Si has… —tuvo que pausar, su cuerpo le reclamó el cambio con una fuerte punzada en el interior—. Si has tratado de utilizar el miedo que tengo de perder y lastimar a Kumiko, debo decir que, no estás actualizada —sonrió a penas, mordaz.

    Su visión se comenzó a hacer borrosa. “Demonios…” y entonces la sonrisa fue para ella misma, “eso me pasa por confiar en caras bonitas”.

    —Hazuki sensei —buscó a la aludida con la mirada y reunió voluntad para posarse con gallardía—. Le mostraré qué más puedo hacer con esta Zanpakutou —colocó su arma frente a sí, diagonalmente, con la punta hacia algún lugar lejano entre el horizonte y el firmamento; una mano en la empuñadura, la otra tocando el canto de su hoja por el lado sin filo. Serenamente declaró—: Umi awa ishi wo shio…

    Enseguida, desde el guardamano comenzó a formarse en torno al acero, una capa de blanca espuma que ascendió en espiral hasta la punta, dando un bello y pequeño espectáculo, y por entre los diminutos huecos que habían quedado en todo lo largo, la Zanpakutou, seguía emanando su característica niebla. Miyu evocó su reiatsu, concentrando la suficiente energía para el siguiente movimiento, observable en la forma de un aura de color azul aguamarina que danzaba armónicamente alrededor suyo.

    —Discúlpeme, Hazuki sensei —tomó posición de ataque nuevamente—. Creo que mereceré una llamada de atención, porque por poco olvido que en la Academia me enseñaron a atacar a la fuente… y por esto… —se lanzó en veloz carrera y a sólo unos cuantos pasos desapareció de su ruta, cuando por medio de un Shunpo se colocó justo por detrás de su maestra.

    Se había elevado del piso con un pequeño salto, aventándose contra Akane. Lanzó un furioso corte de adentro hacia afuera dirigido al cuello de la mujer, salpicando varias motas de la espuma por la inercia; las puntas de sus pies tocaron el piso y lanzó enseguida un corte de revés, ahora dirigido a la parte media, prolongó ese movimiento y fue cambiándolo en ángulo hacia arriba hasta alcanzar los ochenta grados de inclinación, para finalmente dejar caer la hoja con toda su fuerza, trazando un corte diagonal que intentaba cruzar el cuerpo de la instructora, desde el hombro derecho y hasta su cadera en el lado izquierdo.

    Sus heridas se abrieron ante la situación. Se hizo hacia atrás, alejándose de un par de hábiles saltos para poner distancia nuevamente. El pecho le dolía y entonces, sin poder evitarlo, lanzó una bocanada de sangre, se cubrió la boca con la mano, limpiando los rastros con vergüenza. “Aquel ataque… tocó mis pulmones…”, reconoció, respirar ya se le hacía difícil y la abundante pérdida de sangre comenzaba a nublar sus sentidos. Sacudió la cabeza, tratando en vano de mejorar su visión, aún así, miró a la mujer a quien le habían encomendado terminar de formarla como guerrera… Miyu no estaba dispuesta a decepcionar a nadie, ni a darse por vencida. “Lo siento mucho Kumiko, no debí dejarte sola…" lo dijo con pesar. "Pero te prometo que, como Shinigami, haré todo lo que esté en mis manos para enmendarme y proteger a inocentes como tú… y como Shinigami, algún día podré visitarte, ahí donde hayas renacido…”

    —¡Aaahh! —gritó, lanzándose de nueva cuenta con la Zanpakutou por delante, con la intención de hacer que su petrificante poder hiciera lo que debía. Blandió el acero ascendentemente y la espuma esta vez salió salpicando hacia arriba, abarcando más área al caer como una diminuta y escasa lluvia. Quiso soltar otro golpe y al dar el paso para tomar posición, sus piernas se doblaron, cayó repentinamente sobre una de sus rodillas y con la mano izquierda en el piso, evitando así derrumbarse por completo, su cuerpo ya no respondía como quería; levantó la mirada no obstante, decidida, valiente—. Aún… puedo hacerlo… no temo por mi suerte —se puso en pie, tambaleándose un poco y se colocó en guardia, aunque ligeramente desvaída—. He decidido dedicar mi vida a ser uno de los mejores guerreros del Gotei. Mi sensei, el arte de la batalla es lo que he venido a dominar junto a usted, adelante, no me pondré limites… verá… —dijo lo último casi susurrando, ya no le quedaba mucho aliento.

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    Shikai: Umi awa ishi wo shio (Espuma de mar que convierte en sal).



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    Re: Daidouji Miyu

    Mensaje  Kuchiki Yoruhana el Dom Sep 05, 2010 2:51 am


    Una sonrisa fue la respuesta, en verdad no creía que mereciera una reprimenda, pocos eran los que podía resistir las ilusiones acerca de sus temores ofrecidas por Akumu, lo que abunda son “las almas débiles y estúpidas” pensaba la maestra, pero ella no se había dejado convencer por las imágenes, confiaba en ella, en sus recuerdos, en su hermana…

    La suave ráfaga de viento que dejara atrás el shunpo, delató la ubicación de la chica con bastante facilidad, aun antes de sentir su reiatsu, Akane se inclinó hábilmente hacia adelante dejando pasar el primer corte, cuyo sonido advirtió la peligrosa cercanía. De inmediato la maestra dio un salto más allá de la cabeza de Miyu, para dejar pasar los siguientes cortes por debajo de su silueta.

    Con la agilidad propia de un gato, Akane cayó a algunos metros frente a su joven oponente. Su mirada serena estaba fija en la joven, cuya voluntad en contraste con su frágil silueta había captado su atención. “Cuanta sangre, y aun quiere pelear…” todas las dudas acerca de sus habilidades para convertirse en shinigami se habían disipado.

    Los movimientos de Miyu ya no le parecían tan ágiles, probablemente el desgaste de su cuerpo estaría llegando al límite.

    ― Alto Miyu ― Musitó, pero no hubo respuesta más allá de otro ataque con la misma furia y decisión que los anteriores.

    Fue entonces cuando el exceso de seguridad de Akane, ocasionó algo… Solo un shunpo había necesitado para aparecer detrás de la joven, dejando que el corte y las terribles gotas de espuma se impactaran con el árbol que había estado a su espalda, justo a tiempo para verlas petrificar al contacto. Sobre el hombro de la chica que por fin se desplomó, Akane se acercó sonriendo levemente pero con genuina simpatía hacia la joven.

    ― Veo que si, joven heredera Daidouji… Pero por hoy, eso es todo.

    Algunas de las que fueran pequeñas gotas de espuma, yacían en el hombro de la maestra, ahora vueltas piedras con segmentos de su piel… la había herido.


    *****

    Los esfuerzos de la joven shinigami, dieron muchos más frutos de los que ella misma esperaba, sus habilidades, técnicas, agilidad y la armonía con su zampakutou fueron puntos cruciales en el arduo entrenamiento que se llevó a cabo cada tarde a la orilla de ese bello rio, que permanece como fiel recordatorio de la verdadera esencia del poder en el corazón de


    Daidouji Miyu
    Capitán de 10º Escuadrón
    Administración y Misiones Especiales



    Off rol 1
    Spoiler:

    Una observación Miyu chan >u<… yo no dije que Akumu anduviera por ahí xD. Ella no estaba en la escena porque era quien estaba fingiendo ser Kumiko. ^u^
    Pero por lo demás, todo excelente. ^w^



    Off rol 2
    Spoiler:


    Graduada


    ¡¡Felicidades Miyu chan!! *se acerca a la pequeña y la abraza efusivamente*
    Aquí esta tu insignia. ^u^






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    Re: Daidouji Miyu

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